lunes, 20 de enero de 2020

Mándalas y los 7 chakras

Hola Gente Bella!!!

Después de un largo tiempo, tengo la certeza que nunca es tarde para volver a empezar.

Última publicación que hiciera en el blog: 29 de enero de 2017.

Una historia habría para contar considerando que cada día que ha transcurrido desde entonces ha sido la oportunidad ideal para volver. Y no hablo de volver como si tuviésemos que volver atrás, hablo de volver al centro, de volver a una, al punto infinito e inflexible que te une con tú Yo Interior. Ese Ser que batalla día a día junto a ti para vencer miedos, tristezas, frustraciones, enojos; y para darnos las respuestas a tantos cuestionamientos que quizá, ya las tendríamos resueltas sino dilatáramos o postergáramos aquello que sabemos que tenemos que hacer.

Hace mucho tiempo que vengo pensando y re-accionando a favor de volver al centro.
Les comento una vez más que Taller del Viento como empresa emprendedora viene gestándose desde Venezuela, año 2012. Por múltiples razones, excusas o justificaciones la entrega total a éste proyecto ha sido dilatada.

La vida misma me ha llevado de un sitio a otro, me ha movido y me ha sacudido. He tenido sacudidas fuertes, de las que crees que nunca te vas a poder levantar, que no podrás reponerte. Y sí, digo: La Vida, y en medio de ella, Las Decisiones que tienes que ir tomando en la marcha. Ésta vida mía no ha sido planificada, es decir, si lo hubiese planificado mejor, no sé si estaría acá.

Pero acá estoy, en un Partido de la Costa Atlántica de la Provincia de Buenos Aires llamado Pinamar. Estoy gestándome, estoy re-construyéndome, estoy nadando contra la corriente para no salirme del foco. Cuesta. Mucho. Pero también cuesta poco si reflexionas y echas una mirada atrás, y recuerdas de dónde vienes, y recuerdas todo lo que eres, todo lo que has hecho, todo lo que has dejado atrás, y recuerdas y recuerdas y recuerdas y te quedas pegado o pegada en el recuerdo y… Te ríes al notar que sí has podido con ésto… Puedes con más. Porque de eso se trata ésto, de ir creciendo, aprendiendo, fortaleciéndote siempre para un propósito. Por alguna razón pasa todo lo que pasa, y por alguna razón pasa de la forma en que pasa. Ya no tengo dudas de eso.

Llega éste momento y me digo: ¡Basta! ¡Detente y analiza!

...

Sentía un grillete amarrado al tobillo con el cargo del Ministerio de Educación y poderosos 23 años de servicio, o al servicio de un prototipo de sistema. Pensé que nunca sería libre de aquel cargo cuyo peso sobre mis hombros me hacían suponer que nunca debía dejarlo a causa de un “quince y último”. Lo dejé.

Durante muchos años, fuí adquiriendo herramientas, máquinas, insumos, papelería y un sinfín de materiales que constituyó en su momento lo que era el principio del Taller del Viento a punto de alzar el vuelo formalmente.

Mi casa en Venezuela dispone de un espacio en particular: La Biblioteca, grande, amplía, cómoda y acogedora. Allí hacíamos el trabajo intelectual y también yo hacía el creativo. Un día decidí juntar todo “lo creativo” en una de las habitaciones y fue cuando noté que “tenía con qué”. No me había percatado de la cantidad de material que tenía hasta entonces, ciertamente ya era una empresa. Sin planificarlo, éste Taller materialmente hablando, también lo dejé allá.

Mis padres aún están en Venezuela. Ellos me tomarían muchas más líneas en éste “volver”.

Éste fin de semana me dediqué a conectar un poco más hacía mí. De qué se trata? De darle sentido a todo éste movimiento que vuelvo a estar sintiendo y que presiento que va a producir un nuevo cambio. Ésta vez hago registro de ello. Y espero continuar escribiendo, un poco más a diario. Espero.
Una cuestión: A quién daño por tejer mándalas? A quién daño por creer en lo que creo?
Más segura estoy que el daño me lo hago a mí misma por disminuirme ante los absurdos de los demás. Por permitirlo.

¿En qué se diferencia un emprendimiento en el que vendes tu propia producción o revendas la producción de otros?

¿En dónde se marca la diferencia cuando tu propuesta es tejer mándalas y otros te dicen que debes emplearte en función a un sueldo?


A ver, volvamos al centro.


Mándalas y los 7 chakras:

Tengo unas tías tejedoras que ni para qué les cuento las cosas que han hecho. Primas tejedoras que ni para qué.

¿Desde cuándo tejo yo? No sé, tendría quizá 8 años cuando aprendí cadenetas y varetas. No presté mucha atención cuando ocurría semejante evento. Cuándo algunas de mís tías me indicaban puntos en algún simple tejido. Los años pasaron y me fui entreteniendo con otras cosas. Sí, de vez en cuando me tejía una bufanda, a crochet o dos agujas, tapetes o carpetas como le llaman acá. Agarraderos, cosas chicas y sin mucho complique. Tejí bikinis e hice un único taller para aprender a tejer zapatos.

La mayoría de mis aprendizajes vienen dados desde la curiosidad… Ahora la curiosidad me la ha matado la web y el sinfín de videos tutoriales que te encuentras navegando.

Cuando me vine de Venezuela traía debajo de la manga la cartuchera de agujas crochet… Comencé a tejer zapatos obteniendo bueno receptividad y aprobación en Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Cuando llegué a Villa Gesell, además que llegué ocupándome de otro trabajo, los zapatos tejidos no tuvieron mucha repercusión. Dígamos que el sitio no da.

Estando ya mudada a un monoambiente que se fue adueñando, positivamente, de mi paz y tranquilidad, en un abrir y cerrar de ojos estaba tejiendo mándalas. Fue una cuestión de querer ocupar mis ratos libres haciendo algún tipo de manualidades, asunto que realmente no puedo evitar, es como una adicción: Hacer algo que al ver el resultado provoque en mí el deseo de hacer más y más.
Mándalas, que a mi juicio no es lo mismo que atrapasueños, pero que sí viene teniendo una relación con los chakras y que ya mismo comienzo a estudiar.

Comienzo con los CHAKRAS escribiendo que de las lecturas realizadas hasta ahora me indican que proviene de la Cultura Indú, y éste nombre: CHAKRA proviene a su vez de la palabra sanscrita: Rueda, vórtice (Remolino de Viento - Rueda de Luz); hace alusión a la forma, la imagen, de cómo se perciben estos chakras; son 7 los principales y se enganchan en nuestra columna vertebral.

(Recuerdan cuando en el mes de noviembre estaba haciendo un sorteo de mándalas en dónde seleccionaría a 7 ganadoras, y el sorteo era en conmemoración a los 7 aniversario de Taller del Viento? Bueno, encaigo que son 7 los chakras, y que por cierto, de las 7 personas 5 nunca reclamaron su premio. El paréntesis lo hago a propósito del número 7)


Vuelvo


La función principal de los chakras es absorber la energía universal para hacerla llegar a nuestros distintos cuerpos: físico, mental, emocional, espiritual; y después irradiar esa energía hacia el exterior.

En el canal de Youtubede Yoga con Marina Buedo (no practico yoga aún), la escucho: Un buen nivel energético en nuestros chakras, asegura un sano mantenimiento de nuestro cuerpo físico, emocional, espiritual, social. De ser así viviríamos en perfecto equilibrio físico y espiritual.

Siendo entonces ruedas -giratorias- o vórtices energéticos que se encuentran por todo el largo y ancho de nuestro cuerpo energético (llamado “aura”), e interpenetrando todos nuestros campos, actúan como transformadores o puertas de entrada a la energía: recibiendo, acumulando, transformando, distribuyendo y ajustando esa vital energía de nuestros organimos en una manifestación más de la realidad (más sutil que la Materia) sintonizándola a la frecuencia vibratoria óptima y particular de cada Ser, para luego precipitarse en nuestro cuerpo físico, donde se desencadena una respuesta fisiológica.

Caer en la profundidad del tema lo voy dejando para otro momento. Lo que sí quiero es encontrar la razón del por qué tejer “mándalas” ha sido una terapia emocional interesante.

Comencé tejiendo mándalas en colores crudos y blanco… Ha transcurrido un año aproximadamente y ya comienzo a tejer mándalas con colores más vivos.

Es posible que alguna cuestión interna se esté revolviendo o resolviendo. El tema es que justo éste fin de semana puse el ojo en ciertos colores y llamativamente encontré al terminarlos que casi son los colores que representan cada uno de los 7 chakras.






Terapia emocional, volver al centro tejiendo tramas desde el centro es una aplicación milenaria, algunas culturas ancestrales ya lo hacían... Ha de tener un propósito.

En las siguientes publicaciones iré mostrando cada uno con sus colores relacionados a los 7 chakras y su significado para la comprensión de la influencia energética que tienen para nuestro Ser, que, como bien señala Laura Lima.se refiere a un aspecto diferente de la vida y centrándose en un chakra en particular puede llegar a ser más consiente en cuestiones propias para luego trabajarlas y lograr una mayor salud y felicidad. Todo es energía.

Gracias por tu visita y comentarios

Con Afecto...

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